Nueva adquisión en el último día de Feria del Libro: "Diarios" de Fernando Pessoa.
Voy leyendo algunos trozos del libro y me pregunto si Pessoa no tomaba algún alucinógeno.
"Estoy aquí sentado, escribiendo en mi mesa, con mi bolígrafo en la mano, etc., y súbitamente cae sobre mí el misterio del universo y me detengo, tiemblo, siento pánico. Siento el deseo de dejar de sentir, de matarme, de aplastar mi cabeza contra la pared.
Dichoso el hombre que puede pensar con profundidad; sin embargo, sentir con esa profundidad es una maldición. ¿Cómo podría describirlo? Un horror que se añada a otro.
Hay algo de esto en la música, ser música es la parte positiva de esto, es la parte femenina".
"Ahora poseo plenamente las leyes fundamentales del arte literario. Shakespeare ya no puede enseñarme a ser sutil, ni Milton a ser íntegro. Mi intelecto ha adquirido una versatilidad y un alcance tales que me capacitan para asumir cualquier emoción que desee y entrar según mi voluntad, en cualquier estado mental".
"
1 comentario:
¡Qué maravilla de texto y de foto!
El alucinógeno de Pessoa era su sensibilidad, su gran capacidad para evadirse y su búsqueda permanente del alma...
Un beso.
José María.
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