
Carta de Fernando de los Rios (Nueva York) a su hermano Pepe y a sus sobrinos Joselín y Salo (Santo Domingo)
11 de abril de 1943
Inolvidable hermano y sobrinos:No te extrañes, Pepe, ni os extrañe a vosotros queridísimos Joselín y Salo el silencio de abuela y los demás. Ella ha estado tres semanas en cama con un ataque muy fuerte de hígado y las complicaciones naturales a su edad; ya está en franca convalencencia, pero se ha quedado sumamente débil. Se llamó por tranquilidad de todos a un especilista, Cantala lo sugirió, y vino y nos tranquilizó en cuanto a riesgos mayores, pero la medicación que le recetó para descongestionar el hígado ha sido eficacísima si bien la ha dejado sumamente débil. Yo he estado también doce días con fiebre, gripe intestinal lo llaman, y como desde los quince años no he sufrido enfermedad de esas dimensiones también me he quedado hecho una paparreta; aprovecharé esta semana para pasarla en el campo.
Pepe, pide ahí un permiso para venir como "visitor"; habla con el cónsul y recoge toda tu documentación porque de otra suerte tendrías que volver a ésa para que te aplicasen la cuota. Explícale el asunto, si para lo de venir como visitor por tres meses conviene alguna gestión en el State Department en Washington, dímelo enseguida.
Tu tocayo vino y nos habló de todos y cada uno de vosotros con gran efecto y minuciosidad. Ya ha hablado también con Thomas y los que le rodean; me ha dado buenas impresiones, pero, naturalmente, esto se decidirá cuando tú vengas.
Pepe, te ruego muy encarecidamente que así como B (ernardo) ha sido un modelo de discreción y prudencia, no obstante tus temores, le imitemos todos en todo instante al manejar la pluma o producirnos, y además adoptemos siempre como norma el no comentar.
Yo había recibido, Pepe, tu folleto sobre la La nueva Misión de los españoles en los pueblos hispanoamericanos, lo había leído complacidísimo porque me parece muy centrado y muy bien visto el problema, pero no lo he dado a mamá porque yo no puedo pretender que a los 83 años ella pueda cambiar sus sentimientos más hondos, y tú sabes, Pepe, lo que para una señora católica española representa la masonería. Tengo la seguridad de que pasaría un rato muy amargo, muy triste, y creo un deber mío el evitárselo, por eso no se lo he dado. No olvides, Pepe, que a los 83 años , por mucha que sea la flexibilidad de mamá, lo que decide, máxime en cuestiones de este género, es el pasado.
Inolvidables Joselín y Salo, ¡escribid, dad noticias minuciosas de vuestro vivir!, ¡Qué bonita la colección de fotografías de la casita, otra con vosotros traída por Weisberger! Laurita, de cabeza dando lecciones de español o traduciendo, Gloria bien ahora y cuidando a mamá con una ternura de hija, ¡qué criatura!
Adiós, con el alma os estrecha vuestro hermano y tío.
Fernando
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