domingo, 29 de marzo de 2009

GROUCHO Y YO


El admirable ingenio de Groucho.

"Mi papi era sastre y a veces ganaba hasta 18 dolares a la semana. Pero no era un sastre corriente. Su récord de sastre más inepto que Yorkville ha llegado a producir no ha sido nunca superado. Esta fama podía llegar incluso hasta algún lugar de Brooklyn o del Bronx.

La idea de que papi era sastre era una opinión que solo él detentaba. Sus clientes le conocían por "Mistif Sam". Era el único sastre del que he oído que rehusara emplear la cinta métrica, una cinta métrica estaba muy bien para un enterrador, sostenía él, pero no para un sastre que tenía la vista infalible de un águila (...)

(....) Nuestro vecindario estaba lleno de clientes de papi. Era fácil reconocerlos por la calle, porque todos andaban con una pierna del pantalón más larga que la otra, una manga más corta que la otra o con el cuello del abrigo indeciso acerca del lugar donde debía apoyarse. El resultado inevitable era que mi padre nunca tenía dos veces el mismo cliente. Esto significaba que constantemente tenía que estar a la búsqueda de nuevas victimas y, a medida que nuestro barrio se iba poblando de personas ataviadas con trajes que no les sentaban bien, tenía que buscar sectores donde su reputación no le hubiera precedido. Su campo de actividades era amplio: Hoboken, Passaic, Nyack y más lejos. A medida que crecía su reputación, se veía obligado a alejarse más y más de su base para cazar nuevas victimas. Muchas semanas sus gastos de desplazamiento eran mayores que sus ingresos. Y sus callos y juanetes, cuidados por uno de mis tíos favoritos. el talentoso doctor Krinkler, eran mayores que ambos".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me ha encantado. Un beso.
José María.