"La Forja" pertenece a la trilogía "La forja de un rebelde" se trata de libro autobiográfico escrito con la sencillez de un hombre inteligente, nacido en Extremadura y criado en el Madrid de principios del siglo XX.
Arturo Barea, procedente de la clase humilde y de la que su corazón no parece separarse en ningún momento, es criado por sus tíos, de clase acomodada y creyentes, ante la imposibilidad de su madre de hacerse cargo de él. La madre de Arturo, lavandera del río y viuda con tres hijos, siempre está presente en Arturito, que la defiende a capa y espada ante cualquier comentario impertinente de su tía.
Uno de los capítulos más divertidos del libro es el que trata de la iglesia; en él se muestra la visión de un niño que comienza a mirar el mundo que le rodea con la actitud de un observador despierto.
"Los únicos buenos son los que tienen dinero y todos los demás son malos. Cuando protestan les dicen que tengan paciencia, que ganarán el cielo y que no importa nada lo malo que se pasa en esta vida. Al contrario, que es un mérito, y son dignos de envidia; pero yo no veo que, para ganar el cielo, los ricos se metan a pobres".
"Pagando, los curas dicen misas y dan millones de indulgencias. Si se muere un pobre y Dios le condena al Purgatorio a cien mil años y su viuda no puede pagar más que una misa de tres pesetas, no tiene más que dos o tres mil días de indulgencia. Pero si se muere un rico y paga un funeral de primera clase, aunque Dios le condene a millones de años de Purgatorio, se reúnen tres curas, le dicen una misa cantada con órgano y todo y le dan una indulgencia plenaria. Al día siguiente de morirse ya está en el cielo. El que tiene miles de pesetas para ir a Lourdes, puede ser que esté cojo y vuelva andando. Pero si no puede ir a Lourdes, entonces de queda cojo toda la vida, porque la virgen no hace milagros más que con los que van allí."

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