Luis Alberto de Cuenca siempre sorprendiendo. Este poema va acompañado de música celestial.
La noche había sido muy larga y muy oscura.
Quería oír tu voz. Que tus dulces palabras
me trajeran un poco de calma. Que el cariño
que sentías por mí viajara por teléfono
hacia mi corazón maltrecho y derrotado.
Quería oír tu voz y oí la de tu amante.
Quería oír tu voz. Que tus dulces palabras
me trajeran un poco de calma. Que el cariño
que sentías por mí viajara por teléfono
hacia mi corazón maltrecho y derrotado.
Quería oír tu voz y oí la de tu amante.
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El hacha y la rosa (1993) Luis Alberto de Cuenca
1 comentario:
Tu sensibilidad es un regalo. Entrar en un blog relaja y anima.
Un beso.
José María.
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