
Nueva York, 19 de septiembre de 1939
Inolvidables hermano, Joselín y Salo:
Perdoname si os escribo tan poco pero estoy tan agobiado con la preparación del curso que cuando termino la tarea del día, luego he de estudiar durante unas horas intensamente el inglés, leer y tomar notas y escribir un sumario de las conferencias que he de dar, ¡45! de dos horas cada una, quedo sin ánimo de otra cosa que charlar un rato con la familia o....ir al cine. ¡Pero me acuerdo tanto de vosotros! ¡Os echo tanto de menos! Cada uno por su distinto modo de ser llenáis una necesidad de mi espirítu; por eso os pido que siempre que podáis escribáis larga y minuciosamente, pues gozamos todos enormemente con vuestras cartas(.....)
En Europa se había llegado ya a un momento en que se vacilaba sobre la utilidad del propio esfuerzo y no había horizontes para la acción ¡en estos países en cambio sobran quehaceres y faltan hombres! (...)
Ayer llegó el Generalísimo ( se refiere a Leonidas Trujillo, presidente de la Republica Dominicana) y ya esta mañana he hablado por teléfono con el secretario de Sanidad: han atravesado España por San Sebastián, Vitoria, Burgos, Valladolid, Salamanca y Ciudad Rodrigo, de donde fueron a Lisboa. La impresión que me ha dado es la de que hallaron a nuestra pobre España entristecida, arruinada y en tal miseria, que sigue escaseando aún el pan...¡y atravesaron la zona que no ha estado en guerra! Concha Prieto (se refiere a la hija de Indalecio Prieto), que ha estado aquí, me dice, por referencias de su padre, que siguen abandonando España y cruzando la frontera ¡hasta guardias civiles!, ¡y que aquello es un infierno! ¿Hasta cuándo? La guerra se extenderá y será el agotamiento. Gane quien gane, ella será el final de la etapa cultural en que Europa ha tenido la hegemonía: no hay cultura posible, alta cultura, en un estado de ruina; sólo hay margen en esa situación para las cosas elementales. Lo que en los cuatro años de Guerra Mundial no ocurrió ha pasado ya: de las veinte universidades que tienen, ha cerrado Alemania ¡quince! España abrirá ahora sólo tres... Y las cosas son como son: independientemente de nuestra justa amargura y queja respecto de Inglaterra y Francia, pensando en humano, nuestra dignidad de individuo depende del triunfo de éstas y la derrota de Alemania y Rusia. El beso de Ribbentrop a Stalin es terrible para los infelices que murieron en España maldiciendo a aquella y mirando con esperanzas a la última. Pero la guerra va a ser la más dura y difícil que en la historia se le ha presentado a Inglaterra y Francia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario