
Recuerdo a Beatriz cuando me regaló "La Catedral del Mar", así, por sorpresa y porque sí. De repente, desapareció de la librería y unos minutos después se presentó con un paquete en la mano. Mientras me aproximaba su mano sosteniendo el regalo, me observaba sin pestañear y su rostro iba adquiriendo un gesto de regocijo y orgullo. Mi amiga, que tiene trece años, es una persona serena y de buen semblante, con mirarla un instante, se evidencia que se trata de una buena persona.
Aquella tarde, Beatriz, me lleno de incertidumbre y de culpa por haberla perdido de vista durante aquellos minutos en los que se pulió parte de sus ahorros en mi libro.
Ahora, después de un año, le ha llegado la hora a la obra de Ildefonso Falcones. Y os aseguro que me está encantando.
"El rey Jaime había conseguido su tregua y el rey Pedro había cedido. Arnau recordó las arengas de Santa María de la Mar: "¡Cataluña os necesita! ¡El rey Pedro os necesita! ¡Partid a la guerra!".
¿Qué guerra? Solo habían sido matanzas. Escaramuzas en las que los únicos que perdieron fueron las gentes humildes, los soldados locales... y los niños, que pasarían hambre el próximo invierno por falta de grano. ¿Qué guerra? La que habían librado obispos y cardenales, correveidiles de reyes arteros? El sacerdote proseguía con su homilía pero Arnau no escuchaba sus palabras. ¿Para qué había tenido que matar? ¿De qué servían sus muertos?"
Una palabra descubierta:
Calafateador.- El que cierra las junturas de madera en las embarcaciones con brea o estepa.
1 comentario:
Tienes mucha sensibilidad escribiendo y lo haces muy bien. Sabes emocionar con tus palabras.
Un beso.
José María.
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