La Sala Azul se encuentra en el Ayuntamiento y en ella se celebra la cena que cierra la ceremonia de entrega de los Premios Nobel.
Los reyes de Suecia bajan por estas escaleras cada año.
De todas las ciudades que he visitado durante estos días, si tuviese que elegir una para vivir, creo que elegiría Estocolmo. "Ciudad entre las aguas" o "Ciudad entre los puentes". Me ha parecido preciosa. La componen catorce islas y sus orígenes se remontan al siglo XIII cuando Birger Jarl, regente y padre del rey de Suecia Valdemar, construyó una fortaleza sobre la isla Stadsholmen a partir de la cual se formó la nueva ciudad.
El día de visita a Estocolmo resultó ser soleado y alegre, por lo que sus calles estaban llenas de gente. Comí en uno de los restaurantes de la zona más antigua de la ciudad y con el propósito de conocer algún plato típico, pedí arenques; la camarera me presentó un plato de pescado crudo y un poco grueso bañado en diferentes salsas; por unos instantes, al degustarlo, recordé costumbres esquimales vistas en alguna película de infancia. El plato casi lo acabé, gracias a las potentes salsas y a la abundante y rica cerveza. Conclusión: No volveré a pedir arenques por aquellas tierras, ya que los que comen en Suecia no tienen nada que ver con los nuestros.
La gente parece muy risueña y amable.
La también conocida "Venecia del Norte", tiene en invierno una temperatura media por debajo de los 0 º C y parece ser, según la información de la guía turística, que se han llegado a alcanzar hasta -25 ºC en ocasiones.
Me encantaría volver en invierno con una cálida compañia.

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