domingo, 22 de junio de 2008

PARIS NO SE ACABA NUNCA

¡Qué bonito París!


Hace ya bastantes días que acabé "Paris no se acaba nunca". El autor del libro es Enrique Vila-Mata que cuenta sus experiencias, mitad noveladas mitad realidad, durante su estancia en París en los años 70, cuando quería hacerse escritor. A veces, no he podido reprimir la risa al leerlo y eso me paso con el siguiente párrafo:


"Querido padre: He llegado a esa edad en la cual se tiene el pleno dominio de la propias cualidades y la inteligencia alcanza su máxima fuerza y capacidad. Es por tanto el momento de realizar mi obra literaria. Para realizarla, necesito tranquilidad y poca distracción, no tener que pedirle dinero a Marguerite Duras ni estar todo el rato ocupándome de convencerte de que vale la pena que financies la escritura de una novela que a la larga, cuando termine y la publique y recoja el aplauso de las multitudes, habrá de llenarte de satisfacción por haber sabido ser generoso conmigo. Tu hijo, que te quiere...".

Con esta carta logré aplazar por un tiempo el fin definitivo de los giros postales.

Provisto de un indudable sentido del humor y de un estilo muy sobrio y escueto, mi padre me contestó:

"Querido hijo: He llegado a esa edad en la cual uno se ve obligado a comprobar cómo su hijo se ha convertido en un imbécil. Te doy tres meses de tiempo para que termines tu obra maestra. Por cierto, ¿quién es Marguerite Duras?"


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