jueves, 25 de septiembre de 2008

VENUS RECREÁNDOSE





Estoy leyendo "Elogio de la madrastra". La descripción que hace Mario Vargas LLosa de la obra de Tiziano "Venus recreándose con el amor y la música", el cuadro que aparece arriba, me ha procurado un rato especialmente agradable.
La transcribo para que mis amigos también lo pasen bien y la aderezo con música barroca que aunque, en este caso, es muy conocida no deja de conmoverme cada vez que la escucho.

"Ella es Venus, la italiana, la hija de Júpiter, la hermana de Afrodita la griega. El tañedor del órgano le da lecciones de música. Yo me llamo Amor. Pequeñin, blando, rosáceo y alado, tengo mil años de edad y soy casto como una libélula. El ciervo, el pavo real y el venado que se divisan por la ventana están vivos como la pareja de amantes enlazados que pasean a la sombra de los árboles de la alameda. En cambio, el sátiro de la fuente en cuya testa surte algua cristalina de una jofaina de alabastro, no lo está: es un pedazo de mármol toscano que un hábil artista venido del sur de Francia modeló...
El jovén profesor y yo no estamos aquí disfrutando sino trabajando, aunque es verdad, todo trabajo hecho con eficacia y convicción muda en placer. Nuestra tarea consiste en despertar la alegría corporal de la señora, avivando las cenizas de cada uno de sus cinco sentidos hasta volverlas llamaradas y en poblar su rubia cabeza de sucias fantasias. Así le gusta a don Rigoberto que se la entreguemos: ardiente y ávida, todas las prevenciones morales y religiosas suspendidas y su mente y su cuerpo sobrecargados de apetitos. Es una tarea grata pero no fácil; requiere paciencia, astucia y destreza en el arte de sintonizar la furia del instinto con la sutileza del espíritu y las ternuras del corazón."


Vargas LLosa es maravilloso.

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